Skip to content

¿Cómo recuperar la cicatriz de la cesárea?

Uno de los temas que más preocupan a las madres que ha dado a luz por cesárea es la cicatriz. ¿Qué hacer para que ésta se recupere lo antes posible, y de la mejor forma?

Ésta es la especialidad de Núria Caballé y su equipo. Ella es fisioterapeuta (Col.3886), especialista en suelo pélvico y reeducación uro-ginecológica y visceral, y nos cuenta, en este artículo, cómo trabajan con sus pacientes la recuperación de la cicatriz de la cesárea, paso a paso.

¿Cuándo comenzar a tratar la cicatriz de la cesárea?

Un mes después del parto, o después de la cuarentena. Antes de este tiempo, es necesario realizar los cuidados que nos indican desde el hospital y, cuando hayan caído los puntos y, más adelante, la costra, podemos empezar a poner aceite de rosa de mosqueta.

A veces, se pueden utilizar parches de silicona, si vemos que la cicatriz tiende a hacerse queloide (gruesa), pero el parche puede limitar, más adelante, el automasaje de la cicatriz. En cualquier caso, será el fisioterapeuta quien decidirá qué hay que priorizar en cada momento.

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

En primer lugar, hay que llevar a cabo una valoración previa a cargo de un fisioterapeuta especializado, para poder empezar el tratamiento durante la cuarentena. El especialista debe valorar el estado de la cicatriz antes de empezar a tratarla. Así, nos aseguramos de que es seguro comenzar a movilizarla.

Paralelamente, hay que valorar el estado de la faja abdominal y del suelo pélvico, ya que, a pesar de que el parto sea por cesárea, también se pueden ver debilitados como consecuencia de los nueve meses del embarazo.

Una vez realizada esta valoración, las pautas que se siguen son:

1. Reconocimiento de la cicatriz. La paciente deberá mirar su cicatriz, para integrarla dentro de su esquema corporal y ver cómo evoluciona con el tiempo de tratamiento. Será necesario que observe su forma, color, longitud, profundidad, sus zonas más gruesas y tensas con la ayuda del fisioterapeuta…

2. Comenzar a tocarla. La paciente deberá empezar a tocar su cicatriz en la ducha, mediante toques con una toalla.

3. Masajes en seco, en la cicatriz.

• El fisioterapeuta enseñará al paciente el masaje que tendrá que hacer diariamente a su cicatriz. Quincenalmente o mensualmente, se hará una sesión de seguimiento donde el especialista irá indicándole los diferentes pasos a seguir, que se van añadiendo al tratamiento. En esta visita, también se tratarán las adherencias profundas que hayan podido aparecer, además de las que se encuentren de forma más superficial y local en la cicatriz. Éstas se tratan con técnicas de terapia manual, técnicas viscerales y miofasciales, para liberar los puntos de fibrosis que se producen a nivel y entre planos más profundos, así como a nivel uterino o vesical.

• El masaje diario que la paciente deberá hacerse en la cicatriz será sin aceite, o bien, como mucho, con una gotita si notamos la piel muy seca. Así se evita que se deslice la piel entre los dedos. El aceite puede aplicarse una vez termine el masaje.

• Este masaje, que se puede hacer por ejemplo al salir de la ducha, consiste en: apoyar el dedo y seguir transversalmente y longitudinalmente la cicatriz (1cm encima y abajo). Después, por encima de la misma. Al cabo de unos días, añadir el masaje en círculos, en zigzag o en «s», para arrastrar y mover el tejido. Y, al cabo de unas semanas, comenzar a hacer pinza rodada (como si hiciéramos pequeños pellizcos primero y, después, pinza continúa).

4. Parches de silicona. Como decíamos antes, si la cicatriz tiende a hacerse queloide (gruesa), es posible que el fisioterapeuta recomiende utilizar parches de silicona.

5. Jeringas de succión. A las ocho semanas de la cirugía, se puede empezar el tratamiento con las jeringas de succión.

6. Diatermia profunda. Si queremos acelerar el proceso y garantizar una recuperación más completa, actualmente existen otras técnicas innovadoras de fisioterapia, aparte del masaje de la cicatriz y de la terapia manual, que se complementan muy bien con estas. Es el caso de la diatermia profunda, conocida como Indiba o Tecar. Ésta actúa mejorando el trofismo y la circulación de la cicatriz, y libera los puentes de fibrina (adherencias). Acelera el proceso gracias a la regeneración tisular, que se consigue con el calor local profundo sobre los tejidos.

7. Terapia neural. En casos de cicatrices que han tenido complicaciones, se puede recurrir a la terapia neural para resolver cicatrices más complejas.

Puedes contactar con Nuria Caballé y su equipo a través de su página web.

¿Te ha parecido interesante este artículo? No dudes en compartirlo con otras madres que hayan tenido un parto por cesárea. 😉

Deja un comentario