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SEXUALIDAD INFANTIL: poner límites desde la comprensión

¿A qué edad comienza la sexualidad infantil? ¿Cómo afecta la pornografía a nuestros hijos? ¿Es normal la masturbación infantil?

En la entrevista de hoy, que puedes ver en nuestro perfil de Instagram, Elisenda Pascual Martí responde a estas y otras preguntas sobre la educación sexual de los niños como forma de prevención.

Todos los proyectos de Elisenda, psicóloga especializada en crianza respetuosa y acompañamiento familiar, giran en torno a la importancia del bienestar emocional de la familia y, sobre todo, de los más pequeños.

La autora de ‘’Clara y su sombra’’ o ‘’Criar y jugar’’ pone toda su mirada profesional en el restablecimiento de los vínculos respetuosos y conscientes desde la infancia.

1. Para empezar, ¿te parece bien si nos defines qué es la sexualidad?

La sexualidad, para mí, es una energía que nos conforma. Pensemos que el ser humano viene de células sexuales que, cuando se encuentran, dan lugar a un nuevo ser.

Sin embargo, no me refiero a una energía esotérica, sino que es algo así como la gravedad. ¿Verdad que no nos cuestionamos que cuando tiramos un lápiz al suelo se cae?

Pues tampoco podemos poner en duda que, como personas, tenemos una energía sexual inherente a nosotros que va más allá del sexo y la genitalidad; términos distintos que se suelen confundir.

Nos gestamos en un órgano sexual y nacemos a través del mismo. ¿Cómo vamos a ignorar esto? Ni podemos, ni debemos. Tenemos que educar desde el principio.

2. ¿A qué edad llega la sexualidad?

Cuando yo empecé a hablar de sexualidad infantil, allá por el 2010-2012, los papás y mamás me respondían que en la adolescencia. ¡Imagínate! ¡Yo me ponía las manos en la cabeza!

Si pensamos que esto es así, ¡apaga y vámonos! Porque durante todos esos años en los que no han sido educados en el tema, nuestros hijos se forman una idea, quizá equivocada, de todo este mundo.

Entonces, recalcar que la sexualidad es infantil, que llega con la vida y que es a los 3 o 4 años de edad cuando los niños comienzan a experimentar con sus genitales y las niñas con su vulva.

Pero en sí, ya nacemos con una sexualidad innata que, poco a poco, irá desarrollándose.

3. A nivel social, ¿qué ocurre con la mirada a la sexualidad?

En mi opinión, creo que estamos súper confundidos. Tendemos a mezclar conceptos como sexualidad con sexo y genitalidad cuando, realmente, no son lo mismo.

A mí me gusta realizar una analogía con el dogma de la Santísima Trinidad para explicar que hay tres términos que siempre deben ir de la mano: Sexualidad, placer y amor (entendido este como algo propio).

Estos tienen que ir juntos porque así nos aseguramos de que el acompañamiento en la sexualidad infantil de nuestros hijos e hijas es sano mental y físicamente.

De ahí la relevancia de educar en sexualidad infantil; y es que la salud sexual está conectada a la salud mental y a las etapas del desarrollo de los más pequeños.

No podemos despojarlos del placer y el displacer con el que ya nacen; al igual que es súper importante amarlos desde el respeto, pues ellos aprenden todo esto de nosotros:

Si no les damos esta educación acerca de su cuerpo, de sus zonas íntimas, de los permisos y de los límites, es imposible que puedan entender qué es realmente la sexualidad; ya que todo lo anterior es la base.

4. Ya que estamos tratando el plano de lo social, ¿cómo ves nuestra sociedad alrededor de la educación sobre sexo?

Sin duda, suspendemos en educación sexual.

Aunque la sociedad occidental se defina como laica, en realidad no lo es. Hemos sido educados por la religión judeo-cristiana a través de una mirada negativa y llena de pecados.

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Censuramos lo más natural que existe: La sexualidad

Tener sexo fuera del matrimonio y gozar del placer era un auténtico sacrilegio, y justo de ahí vienen los tabúes con los que aún vivimos y que tanto daño hacen a nuestras relaciones íntimas.

Sobre todo cuando hablamos de la sexualidad femenina, que ha estado siempre relegada a una caja oscura. De hecho, la medicina decía que los órganos genitales de la mujer eran los masculinos metidos para dentro. ¡De ahí venimos y es una locura!

Nosotros mismos hemos reprimido nuestra propia sexualidad infantil y, lo que se reprime, se pervierte.

Sin duda, suspendemos en educación sexual – Elisenda Pascual.

5. La pornografía se extiende, cada vez más, a edades muy tempranas. ¿Qué impacto tiene en nuestras relaciones íntimas?

La edad media de visualización de películas para adultos es de 8 años. Y la mayoría de veces ocurre de forma ‘’accidental’’; por ejemplo, porque tienes un hermano mayor que consume porno.

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La prevención en sexualidad infantil tiene que ser de la mano de mamá y papá, no de las tecnologías

Por ello, deberíamos educar en sexualidad antes de que esto ocurra; ya que en la mente de los niños se genera un registro y, sobre los 10 años, comienzan a buscar intencionadamente cierto tipo de contenido.

Las películas pornográficas generan patrones y conductas llenas de perversión a las que nos anclamos sin cuestionarnos la falta de alma que hay en ese tipo de relaciones infundadas. El porno tan solo es coito y genitales.

Y, sin embargo, es una industria increíblemente enorme. Hay tantas películas porno que se podrían dar cientos de vueltas a la tierra con ellas. Y esto es un problemón que cada vez va a más: todo es más rápido.

Además, hay algo muy curioso: Y es que el cerebro tiene un circuito de dopamina que te hace estar enganchado y cada vez quiere imágenes más extremas, estímulos nuevos y más fuertes. Se necesita más y más.

6. ¿Qué harías tú con el porno si pudieras? ¿Consideras que existe algo positivo en la pornografía?

¡Vaya! (entre risas) Pues es que la pornografía es parte del sistema patriarcal; por lo tanto, yo lo erradicaría.

Y sí, vale, después saldrán mujeres como Erika Lust, directora de pornografía, que no instrumentaliza a las mujeres en sus películas; pero tendríamos que ver hasta dónde nos sirve esa ‘’pornografía ética’’ para generar una educación en lo sexual.

Aunque, aun así, yo creo que la pornografía es una herramienta de sumisión a los cuerpos de las mujeres y un elemento muy tóxico.

Quizá las personas que nos están leyendo se pregunten ‘¿y por qué no se hace nada para frenar esa visualización tan masiva?’ Pues porque es uno de los lobbys más grandes junto con la industria armamentística y la farmacéutica.

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Es demasiado fácil acceder a la pornografía. Y, por tanto, muy peligroso para los pequeños.

No podemos esperar que la sociedad, que va más lenta que las personas, genere leyes o políticas para empezar a educar en eso. Por tanto, debemos comenzar a hacerlo desde el hogar, las escuelas y los pequeños núcleos donde se puede poner más consciencia.

La pornografía es uno de los lobbys más grandes junto con la industria armamentística y la farmacéutica – Elisenda Pascual.

7. Sí, totalmente. Una vez, yo misma aconsejé a un grupo de hombreS que dejaran de ver porno porque cuando llegaba el momento de compartir intimidad con su pareja, lo único que hacían era reproducir patrones sin conexión.

¡Claro! Es que hay una gran dificultad aquí, puesto que la visualización de pornografía genera una forma de ver el coito que es la que aprenden nuestros hijos.

Así es que luego nos encontramos adolescentes que reportan tener relaciones sexuales sin afecto; sino un intercourse (intercoito en inglés) basado en la genitalidad pura y en prácticas extremas.

Esto lo ven los niños y las niñas y, cuando crecen y necesitan pertenecer a un ámbito de grupo, creen que todo eso es lo que deben hacer porque nadie les ha explicado nada más. ¡Ahí está el problema!

Buen trato, placer, amor, límites, respeto. Si no hay nada de esto, los jóvenes son carne de cañón de una sexualidad distorsionada y tóxica.

8. Es un tema complicado. Ahora bien, ¿por dónde empezar con la educación sexual desde la pornografía?

No podemos mostrar a los pequeños, películas pornográficas, ya que es algo que está amparado por la ley; pero sí que se puede explicar:

– ‘Oye, quizá te encuentres ciertas películas donde vas a ver gente que tiene una actividad sexual’.

– ‘Fíjate bien: ¿Se miran? ¿Se hablan? ¿Se besan? ¿Se acarician? ¿Se preguntan si les gusta? ¿Se dan tiempos de respiro? ¿Ríen?’.

Es decir, hay tantos componentes que la clave es empezar desde la base con la sexualidad infantil: Qué sí y qué no, quién sí y quién no, zonas permitidas y zonas prohibidas, en qué momentos es aceptable y en cuáles puede ser peligroso; no por el hecho del acto en sí, si no por cómo lo recibe el resto.

Pero claro, ¿hacemos nosotros esto con ellos? ¿Respetamos su intimidad? ¿Les preguntamos? ¿Les damos herramientas para que nos pongan límites a nosotras, aunque no nos guste?

9. Me viene la cabeza el ‘Dale un beso a tu tío que nos vamos’ seguido de un ‘Que si no se pone triste’.

Esto es una intromisión en toda regla sobre la intimidad de los niños y niñas. No podemos imponer conductas de adultos a los más pequeños, ya que ellos no lo gestionan de la misma forma que nosotros. Hay que ser coherentes.

Si se les obliga a tener contacto físico íntimo, aunque sea con familiares o amigos cercanos y, a la vez, se utiliza la cultura del chantaje y la extorsión, crecerán sumisos y temerosos.

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Los niños tienes derecho a querer barreras en relación al contacto físico

Imagínate si viven esto con su pareja cuando sean adultos; en especial, las niñas creerán que deben obedecer y que, si no, las consecuencias (todas ellas) serán culpa suya.

Los niños tienen sus motivos al no querer dar afecto; quizá no les apetezca ese contacto físico tan íntimo porque aún no los han extorsionado hacia ello. Al contrario que a nosotras, que vivimos en esa cultura de total y absoluto acercamiento sin permiso.

Y es que, dar abrazos y besos para saludar es algo cultural. De hecho, los extranjeros anglosajones reciben de forma extraña este tipo de saludos; para ellos es una intrusión de su espacio.

10. ¡Tenemos mucho trabajo por hacer! Seguimos: ¿A qué edad aparece el descubrimiento sexual y la sexualidad infantil? ¿Cómo acompañarlos?

Partiendo de que nacemos con una sexualidad infantil natural, su descubrimiento y el encuentro con la parte genital y el erotismo, sucede a los 3 años (a excepción de algunos casos).

Más o menos ocurre cuando comienza la maduración cerebral; la cual permite a los pequeños de la casa empezar a explorar, a comparar cuerpos, a probar y sentir. Es esa etapa en la que los niños comienzan a fomentar su lado social.

Además, en este momento es cuando, a nivel cerebral, se activan los genitales (esa zona erógena con la que los peques experimentan, ya que se estimulan al ser tocadas y provocan sensaciones de placer.)

Y todas las zonas erógenas van ancladas a la sexualidad (sobre todo a la sexualidad infantil) y se van activando poco a poco hasta llegar a los genitales; que es cuando las niñas y niños los estimulan porque existe ese sentido de conexión con el placer y de conformación con su propia identidad.

Justo es aquí cuando llegan familias con frases como: ‘¡Mi hija se masturba todo el día!’ Y yo les freno porque ese acto no es masturbación: Es experimentación genital infantil y sexualidad infantil.

‘¿Y qué hago?’, me preguntan. Lo primero es comprender que ellos no entienden lo que es ético, moral o correcto; ellos hacen pipi y caca en cualquier lugar y no se avergüenzan. Sin embargo, cuando crecen esto cambia porque razonan que, ciertas conductas, no se han de realizar en público.

Pues eso mismo ocurre con la genitalidad. Y, ¿quién les enseña esto? Nosotras desde el cariño, con ejemplos y animando a que exploren, pero con ciertos límites.

11. Y, ¿cuándo se empieza a hablar con los niños de lo que es ético, moral y correcto?

Como te decía, entre los 3 y 6 años ellos se dedican a experimentar con el placer de sus genitales y sus vulvas. Sus cuerpos y psiques son infantiles, no adultas.

Por tanto, no hay que poner etiquetas a esa edad ni mucho menos castigar por lo que hacen, ya que no lo entienden y no lo perciben como algo irrespetuoso: Son niños.

Ahora sí, entre los 6 y 7 años de edad, ya es hora de educar en la genitalidad, poner ciertos límites y hablar de intimidad. Enseñar, por ejemplo, que un supermercado no es el lugar adecuado para tocarse el pene porque nadie lo hace.

Y de la misma manera, integrar esa experiencia infantil, pero desde la intimidad y desde una estructura que les prepare para la vida.

12. Y al realizar este tipo de acompañamiento emocional en la sexualidad infantil, ¿no podemos confundir a nuestros hijos y que piensen que lo que hace todo el mundo está bien?

Es que, actualmente, la sociedad está estructurada en una sexualidad pervertida por culpa de industrias como la pornografía, de la que hablábamos antes. Y por eso debemos ser conscientes de que hay que hablarles de la parte crítica y de los valores propios.

Por supuesto: Lo que hace o dice todo el mundo no está bien.

13. ¡Totalmente! Elisenda, nosotras venimos de una generación en la que se cambiaba de canal si se proyectaban escenas sexuales…

¡Así es! Y aún sigue pasando. Sin embargo, esto en un error porque los silencios educan.

Si ponemos otra cadena o apagamos la televisión cuando aparece una escena sexual, tenemos que explicar por qué lo hacemos: ‘Cariño, estas películas son para cuando seas un poco más mayor’.

Pero claro, las mamás no hemos tenido ese tipo de educación y tendemos a irnos a lo opuesto: Pasamos del nada al todo.

En todos los años que llevo en educación alternativa y sexualidad infantil he tenido que poner muchos límites a las familias porque tú no puedes dejar que tus hijos estén en medio de un parque desnudos tocándose sus partes: ¡No puedes!

Y no porque esté mal, sino porque vivimos en una sociedad enferma y los ponemos en riesgo. No obstante, no confundamos esto con castración, ya que castrar es cuando nunca los dejas explorar su intimidad.

Los silencios educan – Elisenda Pascual Martí.

14. ¡Total! Yo pienso en un ejemplo como: ¿Estarías en medio del parque desnuda haciendo caca?

¡Exacto! La diferencia es que no hablamos de sexualidad infantil tan abiertamente.

Recuerdo que hace 4 años acompañé a una familia cuya hija de 11 años se había abierto un canal de TikTok a escondidas donde subía vídeos bailando de forma erótica y con movimientos hipersexualizados.

Entonces, yo le pregunté a la niña: ‘¿Tú bailarías así en la plaza de tu pueblo?’ Ella se asombró y me dijo un ‘no’ enorme y lleno de vergüenza que justificó con un ‘me vería todo el mundo’.

Y ese es otro fallo que cometemos: No educamos realmente en la intimidad, les damos dispositivos móviles y el final ya te lo sabes.

Esto pasa de manera constante y muchas veces llegamos tarde, pues el primer acto de prevención debería ser en el hogar, con filtros en redes sociales y sabiendo qué canales usan nuestros hijos y los peligros que pueden tener; como el grooming, por ejemplo.

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Es necesario poner filtros parentales en las redes sociales

15. ¿Grooming? ¿Qué es esto? ¡Yo ya me pierdo en estos términos jajaja!

Esto es cuando adultos, en su mayoría hombres, se hacen pasar por chicos jóvenes para quedar con las chicas, abusar de ellas e incluso pedirles fotografías y vídeos que luego acaban siendo parte de la pornografía gratuita.

Nuestras hijas, cuando son jovencitas, se visten y se maquillan según lo que ven o con lo que han jugado; es decir, todas esas muñecas que les compramos por Navidad pueden jugar en su contra y hacerlas entender que deben mostrarse tal que así para gustar.

Ante esto, hay una madre australiana (Sonia Singh) que cogió este tipo de muñecas, las desmaquilló y les puso vestidos infantiles. Y así, hay miles de mujeres que se han dado cuenta de que permitir a sus hijas tener estos objetos hipersexualizados las conforma.

Y esto no es por ser recatadas, no. Es porque el mundo de ahí fuera sigue viendo a una niña o a una mujer vestida de cierta manera como una luz verde para ciertas prácticas sexuales.

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Nuestras niñas deben crecer sabiendo poner límites.

16. Al hilo de esto, ¿cómo acompañamos sin juzgar ni generar tabúes?

En el fondo, ¿quién no juzga? Yo creo que todos, por formar parte del patriarcado, acabamos juzgando.

Por ejemplo, si yo veo a una chica joven con una falda muy corta, puedo tener dos pensamientos paralelos: Uno sobre la libertad y la frescura, y otro sobre lo arriesgado que es. Y esto te lo dice una mujer que, como tal, ha llegado muchas veces a su casa pensando: ‘He llegado’.

No obstante, cuando educamos en la sexualidad tenemos que hacerlo desde una visión abierta y un vocabulario natural. Aún hay quien se asusta al escuchar términos como genitales o vulva, y eso también hay que trabajarlo.

17. ¿Qué le dirías a tu hija sobre ciertas conductas cuando ella solo necesita ser aceptada?

Existe un punto en el que hay que soltar; siempre y cuando recordemos dónde están los límites y hablando de los posibles riesgos. Se trata de educar en la sexualidad pero sin censurar.

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Los niños necesitan aceptación porque así se les ha educado y esto es lo que hace que copien conductas. No quieren ser rechazados.

Los adolescentes necesitan arriesgarse y comprobar que puede haber consecuencias. Y cuando estas aparezcan, debemos estar ahí para ellos, sin reproches y con amor.

Porque quiero destacar algo y es que, la falta de cariño y de amor hacia nuestros hijos, es una verdadera pandemia. Y la base de la salud mental para ellos es exactamente eso: el amor.

18. Pregunta de una mamá en apuros: ¿Qué pasa si tu hija de 7 años llega a casa y te dice ‘mamá, mira cómo perreo’?

‘¿Dónde lo ha aprendido?’ Es lo primero que preguntaría. La cuestión está en no ignorar, recoger y hacer psicoeducación con ello: ‘Mira cariño, el perreo es un baile que se hace cuando eres más mayor y quieres atraer a una persona’.

Y de igual forma ocurre con las noticias, que no son nada aptas para niños y niñas hasta que sean adolescentes y podamos explicarles y filtrar aquello que ven y escuchan.

19. ¿En qué momento empezar a conversar sobre prevención sexual con los niños y niñas?

Esto es lo mismo que la sexualidad infantil: Viene con la vida. No podemos esperar a que algo ocurra para prevenir.

La prevención en la educación sobre sexo se inicia cuando hablamos de las cosas por su nombre, de forma natural, sin eufemismos y sin carga significativa. Ahí comienza la precaución sobre sexualidad infantil: Cuando explicas.

Y cuidado con sobre reaccionar a lo que nuestros hijos nos cuentan, porque quizá dejen de hacerlo si los miramos mal o los juzgamos.

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Si reaccionamos de forma brusca a lo que nuestros hijos nos cuenten, dejarán de confiar en nosotros.

20. Una vez que hay una buena base de educación sexual, ¿cuándo comienzas a hablar de atracción y cuidados?

Yo quizás empezaría por lo opuesto; es decir, explicar a tus hijos que hay ciertas prácticas que les van a gustar y les van a generar placer.

En cambio, es importante que a la vez les aclaremos con quien sí y con quien no: Pequeños con pequeños y mayores con mayores.

Por cierto, repito de nuevo en este punto la relevancia de hacer entender que los besos y abrazos son una invasión a la intimidad y que, porque yo quiera algo, no significa que el otro también. Puede haber placer y amor pero con permiso.

Porque fíjate, ponemos límites a los niños que pegan o gritan, pero no enseñamos a aquellos que abrazan a preguntar: ‘¿Te puedo tocar?’ ‘¿Te puedo abrazar?’. Y es lo mismo, ya que es una invasión del espacio y la intimidad del otro.

Lo que pasa es que los adultos somos los primeros en no pedir esos permisos por el hecho de que nunca nos han educado con esa base ni tuvimos una sexualidad infantil saludable.

Nada que no es deseado es consentido. Si consientes no significa que lo desees – Elisenda Pascual.

21. Por aquí otra pregunta: ¿Hay algo de malo en ducharse con nuestros pequeños?

No, que va. No hay nada malo en el nudismo ni en ir en pelota picada por casa. Lo único que hay que regular aquí es que el placer genital no venga por la interacción con un menor.

Ahora, los niños son muy curiosos, te van a mirar y a preguntar; pues lo que tienes que hacer es aprovechar el momento para hacer psicoeducación: ‘Cariño, veo que me estás mirando mucho la vulva o el pene, ¿qué te da curiosidad?’.

Hay que abrirse de forma que integremos la sexualidad infantil como lo que es: Una conversación normal y de sobremesa.

22. Y acabando, una mamá nos dice: ‘Todo se tiene que explicar, pero depende de qué edad es muy complicado’.

No es fácil y, de hecho, deberíamos empezar por educarnos a nosotros primero para, después, aprovechar ciertos momentos del día a día  y trasladarlo a los más pequeños.

Para esto podéis recurrir a muchos cuentos como ‘¡Mi cuerpo es mío!’, ‘No es no’ u ‘Hola, bebé’.

Además, existen cursos para que los papás y mamás aprendan sobre ciertos temas que les preocupan. En mi web tenéis algunos sobre sexualidad infantil o prevención del abuso.

Si te ha parecido interesante la entrevista, ¡dale voz y comparte con otras familias! 

Te invito a leer más entrevistas sobre temas de crianza en nuestro blog. Hablamos acerca de orden familiar, rabietas, crisis en la pareja y, ¡mucho más!

¡Un abrazo y BHealthy! 

2 comentarios en “SEXUALIDAD INFANTIL: poner límites desde la comprensión”

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