Mujer embarazada con dolor en las costillas en el tercer trimestre

¿Por qué tengo dolor en las costillas durante el embarazo?

Conforme tu barriga crece, puede que vayas sintiendo cada vez más presión costal y se originen tensiones en la caja torácica. ¿Te preocupa ese dolor en las costillas durante el embarazo? ¡Tranquila! Suele ser frecuente y hoy te traemos soluciones para que disfrutes de un embarazo lo más saludable posible.

Como decíamos, el dolor en las costillas durante el embarazo es algo habitual; ya sea por las horas que pasamos sentadas, nuestra postura y movimientos e incluso la respiración, entre otros factores que pueden causar la neuralgia intercostal durante el embarazo.

Hoy queremos explicarte no solo a qué se debe el dolor en las costillas durante el embarazo, sino también qué puedes hacer para aliviarlo y llegar al parto con la mayor fuerza posible.

Así que, ¡no te hacemos esperar más! Vamos a ello 😊

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¡Estoy embarazada y me duelen las costillas! ¿Debo preocuparme?

La respuesta corta es: en la mayoría de los casos, no. El dolor en las costillas durante el embarazo es una de las molestias más habituales del segundo y tercer trimestre, y suele tener una explicación mecánica clara: tu bebé crece, necesita espacio, y ese espacio se lo va cogiendo poco a poco a los órganos que le rodean.

Al inicio del embarazo, con la barriga todavía pequeña, es probable que no notes nada. Pero conforme tu peque se desarrolla, el útero asciende y empieza a ejercer presión sobre el diafragma y la caja torácica. Esa presión es lo que se traduce en el dolor o molestia que sientes por debajo y a los laterales del pecho: lo que se conoce como presión costal en el embarazo.

Lo más habitual es que sientas una incomodidad leve en los lados, quizás algo de congestión en el diafragma. Y esos dolores, aunque molestos, se pueden minimizar e incluso eliminar con los ejercicios y los hábitos adecuados. Nosotras lo hemos comprobado tanto con nuestras alumnas como en nuestros propios embarazos.

Ahora bien: hay situaciones en las que el dolor en las costillas durante el embarazo sí requiere atención médica. Te contamos cuáles son más adelante, en la sección de signos de alarma. ¡No te la saltes!

Embarazada sentada en esterilla con la espalda erguida practicando ejercicio de movilidad torácica
El dolor en las costillas durante el embarazo podría deberse a diferentes causas.


¿Por qué me duelen las costillas en el embarazo? Las causas más frecuentes

El dolor en las costillas durante el embarazo no suele tener una única causa, sino que es el resultado de varios cambios que ocurren al mismo tiempo en tu cuerpo. Entenderlos te ayudará a encontrar la estrategia de alivio que mejor funcione en tu caso.

El crecimiento del útero y la presión sobre el diafragma

Esta es la causa principal. Alrededor del segundo trimestre, el útero ha crecido lo suficiente como para empezar a desplazar los órganos internos hacia arriba. El diafragma sube, el espacio entre las costillas se reduce y la caja torácica se expande lateralmente para compensar. Todo esto genera presión en la zona intercostal que puede volverse bastante intensa, especialmente en el tercer trimestre.

Si tienes curiosidad por entender cómo evoluciona tu cuerpo en cada etapa, en nuestros artículos sobre el segundo trimestre del embarazo y los ejercicios para el tercer trimestre encontrarás una guía detallada de todos los cambios que puedes esperar.

La relaxina y la laxitud ligamentosa

Además de la presión mecánica, las hormonas del embarazo también tienen mucho que decir. En concreto, la relaxina —una hormona que el cuerpo produce en mayores cantidades durante la gestación— tiene la función de aflojar ligamentos y articulaciones para preparar la pelvis para el parto. El problema es que no actúa solo ahí abajo: su efecto se extiende a todo el cuerpo, incluidas las articulaciones costales y las uniones entre las costillas y el esternón.

Esa mayor laxitud hace que la zona sea más sensible y propensa a sobrecargas, lo que puede agravar la sensación de presión e inestabilidad en las costillas. Aquí es donde el trabajo de fuerza y estabilización tiene un papel fundamental: no para “contrarrestar” la hormona, sino para dar soporte muscular a las articulaciones que ella afloja.

Los cambios posturales y el aumento de peso

La barriga tira hacia delante, el cuerpo hace contrapeso hacia atrás, los pies se abren… La postura correcta desaparece casi por completo durante el embarazo, y eso tiene consecuencias directas sobre la espalda y el tórax. Este es uno de los patrones que más vemos en nuestras alumnas, y también de los que más rápido se mejoran con ejercicio dirigido.

Además, el aumento del pecho durante el embarazo añade más carga sobre la zona torácica, y pasar muchas horas sentada en mala postura lo agrava aún más. Si también sufres de molestias en la espalda baja, es habitual que ambas cosas vayan de la mano: te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre cómo aliviar el dolor de espalda durante el embarazo.

La posición de tu bebé

Cerca del final del embarazo, cuando el bebé se coloca en posición cefálica (cabeza abajo, pies arriba), sus patadas y movimientos pueden ejercer una presión directa y bastante localizada sobre las costillas. Es una de las causas que más se dan por inevitables, y queremos matizar eso: no siempre lo es.

Cuando hay tensiones acumuladas en la barriga, la espalda o el diafragma, el bebé tiene menos espacio para moverse con libertad y puede quedarse “instalado” en una posición que te presiona las costillas de forma continua. Una sesión de osteopatía enfocada en liberar esas tensiones puede darle el espacio que necesita para recolocarse, y con ello reducir o eliminar esa presión costal. No es magia: es liberar restricciones físicas que estaban limitando su movilidad.

Así que si sientes que la presión viene claramente de un pie o una rodilla del bebé clavados en el mismo sitio, antes de resignarte consulta con una osteópata especializada en embarazo. A veces una sola sesión cambia mucho.


Neuralgia intercostal en el embarazo: cuando el dolor va más allá

Dentro del dolor costal en el embarazo existe una variante más específica que conviene conocer: la neuralgia o neuritis intercostal. Se produce cuando el nervio intercostal —que recorre la zona desde la médula espinal hasta el esternón— se irrita o inflama, generalmente por la compresión que ejerce el útero crecido sobre las estructuras torácicas.

El resultado es un dolor con características bastante particulares:

  • Punzante, tipo calambre o quemazón, que sigue el trayecto del nervio entre las costillas.
  • Se irradia hacia la espalda, el pecho o la parte superior del abdomen.
  • Empeora claramente al respirar hondo, toser, estornudar, reír o hacer movimientos bruscos con el tronco.
  • Puede acompañarse de hormigueo, sensación de calor o entumecimiento en la región torácica.
  • En algunos casos, genera presión en el pecho incluso en reposo.

Si reconoces estos síntomas, lo más probable es que se trate de neuralgia intercostal relacionada con el embarazo. Desde nuestra experiencia trabajando con embarazadas, es una de las molestias que más mejoran con trabajo respiratorio y movilidad torácica bien guiados. Aun así, si el dolor es intenso o no mejora, la valoración de una fisioterapeuta obstétrica es fundamental: ella puede confirmar el origen y aplicar técnicas manuales que suman al el ejercicio.


¿Podría ser otra cosa? Diagnósticos que se confunden con el dolor costal

Aunque la causa más frecuente del dolor en las costillas durante el embarazo es la presión mecánica del útero, hay otros procesos que pueden parecerse o contribuir a la molestia. Los más habituales, según nos indican las fisioterapeutas con las que colaboramos, son:

  • Reflujo y acidez: el desplazamiento del estómago hacia arriba puede provocar una sensación de quemazón o presión que a veces se confunde con dolor costal.
  • Costocondritis: inflamación del cartílago que une las costillas al esternón, que provoca dolor localizado y sensible al tacto.
  • Tensión muscular: por sobrecarga postural o esfuerzo físico.

Si tienes dudas sobre el origen de tu molestia, o si los síntomas son atípicos, consúltalo siempre con tu fisio de suelo pélvico.


⚠️ Signos de alarma: cuándo el dolor en las costillas necesita atención médica

Aunque no es lo más habitual, consulta con tu médico o acude a urgencias si el dolor en las costillas va acompañado de:

  • Fiebre o sensación intensa de malestar general.
  • Dificultad real para respirar, más allá de la disnea leve habitual del embarazo.
  • Dolor intenso y persistente que no mejora con el reposo ni con las medidas habituales.
  • Dolor localizado bajo la costilla derecha, que podría indicar un problema hepático o de vesícula biliar.
  • Enrojecimiento, calor o inflamación visible en la zona costal.
  • Hinchazón unilateral en una pierna, que podría ser señal de trombosis.
  • Dolor en el pecho que se irradia al brazo o a la mandíbula.


Cómo aliviar el dolor en las costillas durante el embarazo

Como verás a continuación. tienes muchas herramientas a tu alcance para mejorar el dolor costal desde casa. Y la más potente de todas, aunque a veces la más infravalorada, es el ejercicio adaptado.


Ejercicio adaptado: la mejor solución a largo plazo

El sedentarismo es uno de los principales factores que agravan el dolor en las costillas durante el embarazo. Permanecer mucho tiempo sentada sin moverse genera tensión muscular, rigidez torácica y una mayor presión sobre el diafragma.

El ejercicio adaptado actúa justo al revés: mejora la postura, fortalece la musculatura que soporta el peso del bebé, libera tensiones en la caja torácica y mejora la capacidad respiratoria. En definitiva, ataca el problema desde la raíz. Es lo que vemos cada semana con las alumnas de nuestro programa: mujeres que llegaron con dolor costal limitante y que, en pocas semanas de entrenamiento guiado, lo reducen de forma significativa incluso acaban con él.

Si quieres entender mejor por qué moverse durante el embarazo marca una diferencia tan grande, te lo contamos en detalle en nuestro artículo sobre deporte y embarazo: todo lo que debes saber.


Corrección postural

La higiene postural es esencial para reducir la presión sobre las costillas. EN BHealthy dedicamos una parte importante de cada sesión a esto, porque es la base sobre la que funciona todo lo demás.

Un ejercicio que usamos mucho: colócate frente a un espejo, con los pies bien apoyados en el suelo. Inclínate ligeramente hacia delante hasta que los dedos y la parte delantera de los pies soporten el peso de tu cuerpo. Con la espalda recta y los hombros hacia abajo, estira los brazos hacia el techo todo lo que puedas mientras imaginas que tu abdomen cierra una cremallera. Repite varias veces, cogiendo aire al bajar los brazos y soltándolo cuando los subes..


Respiraciones abdominales y diafragmáticas conscientes

Respirar bien es probablemente la herramienta más directa para liberar presión en la caja torácica. Y es algo que puedes hacer en cualquier momento del día. Así se hace la respiración abdominal:

  1. Siéntate en una silla con la espalda recta con los pies bien apoyados en el suelo. Relaja los hombros conscientemente.
  2. Apoya una mano en el pecho y la otra en el abdomen.
  3. Inhala lenta y profundamente por la nariz contando hasta tres. El pecho no debe moverse: el movimiento es solo en la barriga.
  4. Haz una pequeña pausa de un segundo.
  5. Exhala de la misma forma, con los mismos tiempos, mientras el abdomen vuelve a su posición.
  6. Repite 10 veces. Después intenta llevar el aire hacia la mano que tienes en el pecho.

Si estás ya en el tercer trimestre, puede que no notes mucha diferencia entre la inspiración y la espiración a nivel abdominal, y es completamente normal. Lo estás haciendo bien si la mano del pecho permanece quieta.

Ejercicio de respiración diafragmática para embarazadas con dolor en las costillas
En caso de tener dolor en las costillas durante el embarazo: Respira conscientemente.


Estiramientos y movilidad

Los estiramientos laterales son una gran herramienta para aliviar la presión intercostal. De pie o sentada, con las piernas separadas, inclina el cuerpo hacia el lado contrario al que sientes la molestia y alarga el brazo reposándolo sobre tu cabeza. Mantén unos segundos y respira profundo hacia esa zona.

Si tienes una pelota de pilates en casa, úsala: te ayudará a ampliar el rango de movimiento y trabajar el equilibrio al mismo tiempo. Puedes encontrar ideas en nuestro artículo sobre pilates con pelota para embarazadas.

Además de ello, puede que tengas dolor en las costillas durante el embarazo por las siguientes razones:


Fisioterapia especializada: cuándo es necesaria

Cuando el dolor costal persiste, es intenso, o limita claramente tus actividades diarias, la fisioterapia obstétrica es el complemento necesario.

Una fisioterapeuta especializada puede trabajar contigo mediante las siguientes técnicas:

  • Terapia manual sobre la musculatura intercostal y el diafragma para liberar tensiones y mejorar la movilidad torácica.
  • Liberación del complejo abdominopélvico, que aborda las tensiones de forma integral.

No esperes a que el dolor sea insoportable para ir. El trabajo conjunto entre ejercicio guiado y fisioterapia es la combinación más efectiva para las embarazadas con dolor costal persistente.


Otros consejos de autocuidado

Además del ejercicio, estos hábitos cotidianos pueden marcar una diferencia real:

  • Aplica calor local en la zona con un saco térmico durante unos minutos. Alivia la tensión muscular y proporciona alivio casi inmediato.
  • Evita sujetadores con aros o que compriman el pecho. Opta por modelos específicos de maternidad o lactancia.
  • Usa ropa cómoda que no apriete en el tórax ni el abdomen.
  • Duerme de lado con una almohada entre las rodillas para mejorar la postura y descargar la zona lumbar. Más opciones en nuestro artículo sobre posturas para dormir embarazada.
  • Cuida la alimentación: una dieta antiinflamatoria, rica en verduras, frutas, proteínas de calidad y grasas saludables ayuda a reducir la retención de líquidos y la inflamación general. Ideas prácticas en nuestras cenas saludables para el embarazo.
  • Fortalece el suelo pélvico: un suelo pélvico fuerte contribuye a la estabilidad de todo el complejo abdominopélvico. Los ejercicios Kegel para embarazadas son un buen punto de partida.
  • Gestiona el estrés: la tensión emocional se traduce en tensión muscular, lo que puede agravar el dolor costal. No es un consejo vacío: lo vemos constantemente en nuestras alumnas.
Estiramiento lateral con brazo extendido para aliviar el dolor de costillas en el embarazo
Los estiramientos laterales son una gran herramienta para aliviar el dolor en las costillas durante el embarazo


¿Cuándo desaparece el dolor de costillas en el embarazo?

Esta es probablemente la pregunta que más nos hacen, y la respuesta es mejor de lo que muchas esperan: con los ejercicios adecuados para liberar las tensiones en la zona costal y el diafragma, combinados con fisioterapia u osteopatía si hace falta, el dolor en las costillas durante el embarazo no debería tardar más de una semana en mejorar de forma significativa. Sea en el trimestre que sea.

No es algo que tengas que aguantar hasta el final del embarazo. Eso es lo primero que queremos que te quedes.

Dicho esto, sí hay un momento natural de alivio que muchas mujeres notan en las últimas semanas: cuando el bebé desciende hacia la pelvis en preparación para el parto, la caja torácica recupera espacio y de repente “se puede respirar mejor”. Es una sensación muy característica, y si la vives, es una buena señal de que el parto se acerca. Pero es una curiosidad, no el plan.

El plan es que llegues a ese momento ya sin dolor, con un cuerpo que ha trabajado durante el embarazo y que sabe cómo gestionarlo.

Aquí te dejamos una rutina de ejercicios que te ayudará a mejorar el dolor en las costillas durante el embarazo

¿Por qué duelen las costillas en el embarazo?

El dolor en las costillas durante el embarazo se debe principalmente al crecimiento del útero, que desplaza los órganos hacia arriba y ejerce presión sobre el diafragma y la caja torácica. A esto se suman los cambios hormonales, especialmente la relaxina, que afloja los ligamentos costales, y los cambios posturales propios del embarazo.

¿Cuándo empieza el dolor de costillas en el embarazo?

El dolor de costillas suele aparecer a partir del segundo trimestre, alrededor de la semana 20-24, cuando el útero ha crecido lo suficiente para empezar a ejercer presión sobre las estructuras torácicas. Se intensifica progresivamente durante el tercer trimestre.

¿Por qué duele más el lado derecho de las costillas en el embarazo?

El dolor costal en el embarazo es más frecuente en el lado derecho porque el hígado está ubicado en esa zona. Al crecer el útero, lo desplaza hacia arriba, aumentando la presión sobre las costillas derechas. No obstante, puede aparecer en ambos lados o solo en el izquierdo según la posición del bebé.

¿Qué es la neuralgia intercostal en el embarazo?

La neuralgia intercostal en el embarazo es la irritación o inflamación de los nervios que recorren el espacio entre las costillas, causada por la presión del útero en crecimiento. Se manifiesta como un dolor punzante o quemazón que va desde la columna hasta el esternón y empeora al respirar hondo, toser o reír.

¿Cómo aliviar el dolor de costillas en el embarazo?

Los ejercicios adaptados al embarazo son la solución más eficaz a largo plazo: mejoran la postura, liberan la tensión en la caja torácica y fortalecen la musculatura de soporte. Complementados con respiraciones abdominales, estiramientos laterales y, cuando el dolor persiste, fisioterapia u osteopatía, el dolor puede resolverse en pocos días.

¿Cuándo desaparece el dolor de costillas en el embarazo?

Con los ejercicios adecuados y fisioterapia u osteopatía si es necesario, el dolor de costillas en el embarazo puede mejorar significativamente en menos de una semana, en cualquier trimestre. No es algo que debas aguantar hasta el parto. En algunos casos, el encajamiento del bebé en las últimas semanas también trae alivio natural.

¿Cuándo debo ir al médico por dolor de costillas en el embarazo?

Consulta con tu médico si el dolor de costillas va acompañado de fiebre, dificultad real para respirar, dolor intenso y persistente, dolor localizado bajo la costilla derecha, hinchazón en una pierna o dolor en el pecho que se irradia al brazo. Estos síntomas requieren valoración médica urgente.


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