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Gloria Colli: “Lo que realmente miramos cuando valoramos los percentiles de peso y altura es que estos sigan una progresión estable”

Cuando acudes a las revisiones del pediatra con tu bebé, ¿te preocupa que no encaje dentro de los percentiles que corresponden a su edad? ¿Está por debajo del peso que le toca? ¿O quizás por encima? ¿Es más alto, o más bajito de lo que debería, según estas estadísticas? Los percentiles llevan de cabeza a muchas familias.

La pediatra y autora de Criar con Sentido Común, Gloria Colli, nos explica en esta entrevista qué son los percentiles, cómo interpretarlos correctamente y qué tienen que ver con que nuestros hijos crezcan sanos.

 

1.¿Qué son los percentiles de peso y altura? ¿Para qué sirven? ¿Qué relación tienen con el crecimiento?

Los percentiles son una medida estadística que nos indica dónde se encuentra un valor cuando los ordenamos de menor a mayor. Si ordenamos 100 niños de menos a más peso, el que un niño esté en el percentil 30 significa que hay 30 niños con menos peso que él y unos 70 con más peso. Lo mismo pasa con la altura o cualquier otra medida que tomemos.

Evidentemente sirven para comparar unos niños con otros, pero eso no es lo que realmente nos interesa, porque prácticamente cualquier percentil puede ser normal. Lo que realmente miramos cuando valoramos los percentiles de peso y altura es que estos sigan una progresión estable. Si un niño está en el percentil 10 al nacer, lo esperable es que siga en un percentil 10 al mes de vida, a los 6 meses o a los 3 años. Si en un momento dado un niño que estaba en un percentil 50 pasa a un percentil 30 y luego 20 o 10, tendríamos que valorar si hay algún problema que esté afectando a su crecimiento.

El peso y la talla son los parámetros más sencillos para valorar el crecimiento durante los primeros años de vida, por eso se utilizan los percentiles de peso y talla para controlarlo de forma rápida y fiable.

 

2.¿Cómo interpretarlos de forma correcta?

Para interpretar los percentiles no podemos basarnos en una sola medida. Ni compararlos con los percentiles de peso y talla de otro niño. Para interpretarlos correctamente debemos disponer de varias medidas de ese niño a lo largo del tiempo y ver cómo van evolucionando.

 

3.¿Debemos preocuparnos cuando nuestro bebé está por encima o por debajo de los percentiles de peso y altura que le corresponden, por edad? ¿Qué implicación puede tener sobre su salud?

Es frecuente la idea de que si el bebé está por debajo del percentil 50 está por debajo del peso o la altura que le corresponde, y esto, como hemos visto antes, no es verdad. Si un bebé está en un percentil 30 porque es el que genéticamente le corresponde, estará perfectamente y no tiene ninguna implicación para su salud, siempre que se mantenga en ese mismo percentil de forma más o menos estable. Lo mismo podríamos decir incluso aunque esté en un percentil 5. Es probable que sea el más pequeño de su clase, pero seguiría siendo un niño normal.

 

4.La lactancia materna exclusiva, ¿se asocia a bebés más gorditos en los primeros meses de vida, que están por encima del percentil que les corresponde? ¿Deben tomar alguna medida los papás de estos bebés?

Los percentiles se calculan usando unas tablas que se basan en poblaciones grandes de niños normales. En nuestro medio se han usado, y en algunos sitios se siguen usando, tablas que no se corresponden del todo con las tablas que se recomiendan actualmente que son las elaboradas por la OMS. Si usamos estas tablas antiguas, muchos bebés con lactancia materna tienen unas curvas de percentiles donde parece que engordan mucho los primeros meses y que luego se estancan.
Mientras crecen mucho no suele haber preocupación. El problema es cuando las curvas dan la falsa impresión de que dejan de crecer correctamente y las madres interpretan que el niño ha dejado de crecer porque precisa otros alimentos, porque la leche ya no lo alimenta o no es suficiente. Como no se trata de un problema real de crecimiento, solo de que estamos mirando la tabla equivocada, podemos caer en la tentación de suplementar con leche artificial o adelantar la alimentación complementaria cuando no es realmente necesario con el consiguiente riesgo de que se destete antes de tiempo.

 

5.En cambio, hay bebés a los que les cuesta subir de peso. ¿Qué hacer cuando nuestro bebé está por debajo del peso que le toca?

Cuando un bebé está en un percentil bajito de peso ganará menos peso que otro niño, que esté en un percentil más alto, pero esto no indica que le cueste subir de peso. Solo indica que sube a su ritmo. Un bebé en un percentil 90 de peso puede ganar 1 kilo al mes, mientras que un bebé de la misma edad en un percentil 10 solo ganará 400 gr. Ambos son normales y no podemos ni debemos hacer nada porque ambos están creciendo adecuadamente para lo que les corresponde.

 

6.Comentas en uno de tus artículos para Criar con sentido Común, que una mala interpretación de los percentiles puede llevarnos a tomar malas decisiones en cuanto a la alimentación de nuestro bebé. ¿Puedes explicarlo con más detalle?

El ejemplo más típico es el niño que estando por debajo de un percentil 50, se interpreta como que está por debajo de lo normal. Es habitual pensar en estos casos que el niño pasa hambre, que la leche no lo alimenta o que necesita cereales para engordar. Si caemos en la tentación de tomar estas interpretaciones como ciertas podemos añadir biberones a una lactancia materna que ya era suficiente. Como el apetito del niño será el mismo, el biberón se lo va a tomar, pero en compensación tomará menos leche materna y al final estamos forzando un destete que no era necesario. Si le añadimos cereales a los biberones o adelantamos la alimentación complementaria estamos consiguiendo una menor producción de leche materna y una alimentación de peor calidad, ya que durante los primeros 6 meses de vida la leche materna o en su defecto la leche artificial es todo lo que el niño necesita para su crecimiento y desarrollo.

 

7.Para terminar, ¿qué consejos darías a las familias cuyos bebés no encajan con los percentiles correspondientes a su edad?

Como hemos visto, si usamos los percentiles para comparar el crecimiento de nuestro bebé con el de otros niños siempre encontraremos motivos para preocuparnos, porque no hay 2 niños iguales y cada uno crece y evoluciona a su manera. Yo les diría a las familias que, si tienen alguna duda respecto a los percentiles, lo comenten con los profesionales, que son quienes van a interpretar estos datos para darle su justo valor. Pero para la familia, un bebé que come, duerme (aunque se despierte muchas veces), está contento y activo y cada día nos sorprende con una cosa nueva es un bebé que crece bien y no tiene ningún problema de salud.

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